Los amortiguadores, dicho de una
forma rápida y sencilla, contribuyen a
que los neumáticos estén en contacto con el asfalto absorbiendo las
imperfecciones del terreno. En otras palabras, gracias a los
amortiguadores no debemos temer, en condiciones normales, que nuestro coche
rebote si pasamos por un firme rugoso o con baches, sino que lo normal es que
las cuatro ruedas permanezcan pegadas al suelo y, por tanto, tengamos la máxima
adherencia que nos pueden proporcionar los neumáticos que montamos.
¿Qué ocurre cuando los amortiguadores están en mal estado, son
defectuosos o terminan su vida útil? Muy sencillo: dejan de hacer su función
correctamente y, por lo tanto, corremos el riesgo de que uno o varios de los
neumáticos se despeguen del asfalto (o la superficie que sea) ante baches,
imperfecciones o cualquier eventualidad que nos encontremos. Y por añadidura, o
bien consecuencia de lo que acabamos de comentar, la distancia de frenado será
mayor, con el consiguiente riesgo ante una frenada de emergencia, y el peligro
de tener un accidente por alcance.
En la vida real no necesitamos que nuestros amortiguadores
lidien con situaciones extremas. Sin
embargo, si la absorción de violentas sensaciones como la de los saltos, la
conducción deportiva en terrenos “rotos”,… no son nuestras preocupaciones, la adherencia en condiciones de mojado, o
bien la adherencia total cuando necesitamos hacer una frenada de emergencia nos
exigen tener las suspensiones y los amortiguadores en perfecto estado.
¿Qué podemos esperar cuando los amortiguadores son defectuosos o están en
mal estado?
- Aumento de la distancia de frenado en cualquier
situación, aún con ABS.
- Disminuye la estabilidad en curva, es más probable
sufrir un derrapaje. El ESP entraría en funcionamiento antes de lo normal.
- Empeora la capacidad de tracción.
- Puede aparecer antes el aquaplaning, a
velocidades hasta un 15% menores que habitualmente.
- El vehículo puede ser más sensible al viento
lateral, perdiendo aplomo en esas condiciones.
Como vemos, no es ninguna broma. El mantenimiento en perfectas condiciones de
nuestro sistema de suspensión es crucial para asegurarnos un nivel de
seguridad adecuado, suficiente para la mayoría de las situaciones que nos
encontramos habitualmente en la carretera.
Sin embargo, tener las suspensiones en mal estado es un peligro evidente, en cualquier situación y escenario. Para tener en cuenta, ¿verdad?
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